SÁCALE PARTIDO A TU IRA

Escritora Invitada

Uno de los temas principales de la Biblia en general es el desarrollo de relaciones sanas. Consistentemente, vemos cómo la Biblia establece que las relaciones humanas deben caracterizarse por el amor, la confianza, el respeto mutuo, el servicio desinteresado y la honestidad.

Sin embargo, la Biblia no obvia la realidad de que los seres humanos experimentamos, por naturaleza, emociones sanas y emociones que pueden ser destructivas.

Entre todas esas emociones, una de las que se habla con bastante frecuencia es la IRA. Sin embargo, más que juzgarla, lo que hace es advertirnos sobre ella.

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En Efesios 4:26 (RV1960), dice: “Airaos, pero no pequéis; no se ponga el sol sobre vuestro enojo”. La versión Nueva Traducción Viviente (NTV) lo dice así: “No pequen al dejar que el enojo los controle, no permitan que el sol se ponga mientras siguen enojados”.

En esta cita se reconoce la ira como una emoción humana; pero a la vez, se nos llama la atención para que atendamos con diligencia el asunto que la provoca. No se trata de que no experimentemos ira o de que la suprimamos o la ocultemos.

Se trata de que, para resolver el asunto de la ira, tenemos que ser lo suficientemente honestos como para admitir lo que sentimos.

En esta porción de Efesios, este consejo se da después de que el apóstol ha dejado claro que, para hacer morir nuestra vieja naturaleza, debemos permitir que el Espíritu Santo renueve nuestros pensamientos y actitudes.

Así que es completamente normal que tú y yo experimentemos enojo e ira, pero lo que hace la diferencia entre una persona transformada por el Espíritu Santo y una que no, es la manera en que manejamos o respondemos ante esa emoción.

Manejar inadecuadamente la ira, no solo afecta nuestras relaciones, sino que también tiene serias consecuencias en nuestro organismo. He leído en diferentes artículos sobre las emociones y la salud que la ira juega un papel fundamental en los procesos de inflamación de nuestros órganos.

Además, cuando esta se vuelve crónica, corremos el riesgo de desarrollar diferentes tipos de enfermedades tales como: desequilibrio del sistema inmunológico, dolores musculares y de cabeza, aceleración de la respiración, provocando que el corazón bombee con mayor intensidad.

También, la ira aumenta el riesgo de padecer otras enfermedades, entre ellas: gastritis, colitis y dermatitis e, incluso, condiciones del cerebro.

Con toda razón, el proverbista escribió en Proverbios 19:19: “El de grande ira llevará la pena; y si usa de violencias, añadirá nuevos males”. Incluso, en Job 5:2, la Palabra es más contundente cuando dice “que al necio lo mata la ira”.

Por otro lado, en el Nuevo Testamento, el apóstol Pablo nos deja ver que la ira contenida obstaculiza nuestra oración cuando en 1 Timoteo 2:8 invita a que los hombres levanten las manos en oración, sin ira ni contienda…

La ira contenida o mal manejada es una emoción autodestructiva. Ante esa realidad, el consejo del salmista es: “Deja la ira, y desecha el enojo; no te excites de manera alguna a hacer lo malo” (Salmo 37:8).

Entonces, cabe preguntarnos: ¿Cómo puedo lograr controlar mi ira? ¿De qué manera puedo sacarle partido en lugar de que se vuelva una emoción autodestructiva?

Aprovecha la ira para el autoconocimiento

Admite con honestidad lo que estás experimentando. El autor, poeta y cuenta cuentos Scottie Waves dijo en una ocasión: “Si otro puede enojarte fácilmente, es porque estás fuera de balance contigo mismo”.

La ira no surge de la nada y rara vez es una emoción aislada, por lo tanto, es vital que estemos dispuestos a hacer un acto de introspección para evaluar con honestidad la raíz de ella.

¿Surge de un acto de injusticia o de la mentira, o es una manifestación de nuestra propia inseguridad y vulnerabilidad?

Pudiera ser también un reflejo de una autoestima baja o de nuestro orgullo quebrantado. Sea cual sea la raíz, Dios no nos juzga. Él es experto en validar nuestras emociones y sanarlas, si le damos la oportunidad.

Aprovecha la ira para fortalecerte espiritualmente

Llámala por su nombre. Acepta que, aunque es una emoción natural, la Biblia la clasifica como una “obra de la carne” y nos invita a no dejarnos gobernar por su impulso (Gálatas 5:16-23).

Ser iracundo no es una virtud. Acude a la oración como un método terapéutico y liberador de tu ira. Exprésate con honestidad delante del Señor, porque Él siempre está presto para sanar y perdonar.

Aprovecha la ira para crecer en inteligencia emocional

Toma el tiempo necesario para gestionar tu ira. Prepara una estrategia. La próxima vez que experimentes un arranque de ira:

• Evita el impulso de responder a la ligera. Sé sabio. Si es posible, aléjate y date la oportunidad de reflexionar. Prov. 12:16 (NTV) dice: “Un necio se enoja enseguida, pero la persona sabia mantiene la calma, cuando la insultan”.

• Busca en la Biblia todas las citas relacionadas con la ira y las emociones destructivas (obras de la carne).

• Busca consejo y apoyo en personas maduras y empáticas.

• Toma acción para resolver el origen de tu ira. Santiago 1:20 (NTV) dice: “El enojo humano no produce la rectitud que Dios desea”.

• PERDONA.

• Proverbios 15:1 (NTV): “La respuesta apacible desvía el enojo, pero las palabras ásperas encienden los ánimos”. Si la razón de tu ira es la acción o las palabras de otra persona, procura en el momento oportuno tener un diálogo franco y respetuoso.

• En ese diálogo, evita acusar (TÚ). Habla en primera persona (YO).

• Mantente alerta a las situaciones que te han producido ira anteriormente para que puedas actuar proactivamente y crecerte en tu reacción la próxima vez que ocurra.

• Usa estas estrategias en todas las áreas de tu vida: hogar (esposo e hijos), familia extendida, en el trabajo, en la iglesia, en la comunidad, en el diario vivir.

LA IRA BIEN GESTIONADA PUEDE TRANSFORMAR UNA RELACIÓN, CUALQUIERA QUE ESTA SEA.

“La ira es un sentimiento que hace que tu boca funcione más rápido que tu mente”.

Anónimo

“Todo lo que comienza con ira, termina en vergüenza”.

Benjamín Franklin

¿A quién voy a adorar?

Escritora Invitada

¿A quién voy a adorar? Me he hecho esta pregunta muchas veces porque han sido muchas las veces que he quitado a Dios del trono de mi corazón y he puesto metas, he puesto a algún amigo, familiar, pastor y muchas, muchas otras cosas más. 

Moría de dolor y ansiedad cuando el Señor revelaba a mi vida lo que había hecho, hasta que entendí que mientras estuviera viviendo dentro de mi condición humana habría la posibilidad de que así lo volviera a hacer…

Lo que sí es que en la medida que me rindiera y me sometiera a Él, esto debía ir disminuyendo y, cuando volviera a suceder, el dolor que provoca pecar en contra de Dios desaparecería al reconocer mi pecado y pedir perdón.

¡Una cristiana nacida en el evangelio con esto!  ¡Con tantos años dentro de la iglesia!  ¡Qué diría la gente! 

¿Sabes por qué pensaba así?  Porque la espiritualidad se ha categorizado y yo quería estar en el “range” de arriba, no en el de aprendiz.  Porque para mí esto era para los que se convirtieron ayer, no para mí. 

Hacer algo como esto era una tortura porque me bajaba de la escala, me bajaba de categoría. Como nadie  vivía esto a mi alrededor, sino que se persistía en una carrera que no era hacia Cristo, sino a ver quién era mejor, entonces, comencé a falsificar mi vida cristiana. 

En lugar de aceptar mi vulnerabilidad, mi debilidad y ponerla a los pies de Cristo cada día, comencé a competir por el “premio” que realmente no era Él.

¿Y por qué no podía reconocerlo?  Fácil… Porque esto se originó en el principio de todas las cosas y tiene la gran astucia de ser parte de nuestra vida y relaciones.  Creemos que es normal porque se nos adhiere a nuestra forma de hablar, a nuestra forma de actuar, a cómo y por lo que luchamos, y hasta se muestra en la forma en la que nos relacionamos.

Recuerdo un día de culto como otro cualquiera en el que fui al altar de la que era mi iglesia en ese momento.  Cuando me arrodillé, comencé a clamar por algunas peticiones que tenía delante del Señor y, de pronto, escuché en mis adentros la voz del Señor que me dijo firmemente: “No lo hagas”. 

Yo detuve la oración de inmediato y le pregunté: “¿Que no haga qué, Señor? No entiendo”.  El respondió: “No te inclines ante eso”. Ya asustada le pregunté: “¿Qué es eso?”. Nuevamente, me habló: “Ante dogmas, doctrinas y hombres.  Cuando una persona viene a mí y yo la recibo, la voy transformando hasta hacerla una obra perfecta en algún aspecto de su vida y, cuando termino mi obra, no es a esa persona a quien se debe adorar.  Se adora al Autor de la obra”.

Yo no entendí todo lo que quiso decir de inmediato, era un proceso que comenzaba en mi vida.  Con el pasar del tiempo, he comprendido mejor aquellas palabras.  Puedo adorar a mis seres queridos a tal grado de no ser justa y balanceada con otros o amar tanto que lo coloco en el trono de mi corazón entrando en desobediencias constantes, y más cuando Dios me está pidiendo que haga cosas que pospongo por ese ser querido, amigo o hasta hermano en Cristo. 

Entro en idolatría cuando pongo sistemas, programas, ideas, planes, etc., etc., por encima de Su voz en mi vida.  Entro en idolatría cuando valoro o categorizo a las personas en mi corazón y las selecciono como superiores a otras.  Entro en idolatría cuando pierdo salud física y mental, paz, familia por tener, tener y tener. 

Entro en idolatría cuando las palabras de otros son más importantes para mí que lo que me dice Dios, incluyendo a un pastor o líder religioso. No estoy diciendo que ellos no son instrumentos valiosísimos de Dios a los que se deben respetar y honrar, pero ellos también se cansan, también se equivocan, también pueden errar. 

Entro en idolatría cuando lucho por alcanzar cosas que Dios no me pidió que alcanzara, ni siquiera a favor del ministerio al cual Él me llamó.  Entro en idolatría cuando dejamos de ver a Dios como el dador de estrategias y voy tras las que me parecen buenas y aceptables. 

Entro en idolatría si me canso de esperar que Dios me conteste y voy tras lo que creo que es mejor para mí.  Entro en idolatría cuando voy detrás de “mi felicidad” en vez de regocijarme en Él y así esperar Su promesa.

Por esta razón no me daba cuenta, porque es muy fácil hacer como Eva en el jardín del Edén, “alcanzar SIN Dios”.  Eso lo hacemos todos los días. 

 
Dios debe ser honrado por encima de estudios, conocimiento, títulos, sueños, anhelos, y hasta por encima de nuestras peticiones.

Es mi oración constante que cada día Él y solo Él posea el Centro, el primado y el Trono de mi corazón por encima de todo.

OREMOS:

Señor, amoroso y bueno, ¡cuán grande es tu paciencia! Sí… tu amorosa paciencia.  Gracias por enseñarme, gracias por guiarme. 

Gracias porque tus palabras me transforman, enderezan mis pies torcidos e iluminan mi caminar.

Gracias por la oportunidad que me das de reconocerte y honrarte. 

Por favor, perdóname y ayúdame a agradarte y a adorarte solo a Ti. 

Revélate a mi vida como mi Creador, mi Señor y mi Dios.En el nombre de Jesús, Amén.

EL DIOS QUE SANA

Escritora Invitada
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Sonia Lugo Ramírez

autora de “Mujer Tenaz: 15 Actitudes para enfrentar la vida”

Cuando niña, fui una persona muy enfermiza. Recuerdo que por lo menos dos veces al mes mi padre tenía que llevarme al Centro de Salud del pueblo a causa del asma.

Un sábado, cuando tenía diez años, me miré al espejo y mis párpados estaban totalmente hinchados. El domingo siguiente, como la hinchazón continuaba, mi padre me llevó de emergencia al pediatra y, luego de unos cuantos análisis, descubrieron que tenía una alta concentración de albúmina en la sangre y la presión arterial alta.

Recuerdo que a lo lejos, escuché cuando el médico le dijo a mi padre: “Su hija tiene una enfermedad en los riñones y si no se trata rápidamente, puede morir”. Imagínate lo que significa para una niña de diez años escuchar semejante diagnóstico. Pero, por alguna razón, me mantuve tranquila y serena. Ya estaba acostumbrada a los hospitales, pero, sobre todo, desde muy pequeña había escuchado que Dios era mi sanador y yo lo creía.

Sin embargo, de adulta, en varias situaciones de enfermedad, me di cuenta de que había perdido esa certeza. No obstante, siempre he visto la mano de Dios obrar a mi favor, sanando la enfermedad o por medio de ella. Hoy, ya adulta, por la misericordia y la bondad de Dios puedo decir que, a pesar de que he experimentado la incertidumbre de recibir diagnósticos no deseados, siempre he experimentado la poderosa mano de YHWH-Rapha [yahweh rafa]: el SEÑOR que sana, el SEÑOR mi sanador.

Luego de un año y casi cinco meses de experimentar el fragor de una pandemia y una cuarentena por el COVID-19, todavía somos bombardeados por noticias sobre la enfermedad, que en algunos momentos pueden llegar a producir ansiedad y desasosiego.

Por otro lado, es muy probable que algunos estemos enfrentando diferentes procesos de salud relacionados o no, con la pandemia. Pero la realidad es que lidiar con problemas de salud es un reto que llega a ser extenuante para el cual debemos fortalecernos en la fe.

Por eso, quiero recordarte que TODAVÍA DIOS ES SANADOR. Él se goza en atender nuestra necesidad, y traer bienestar y sanidad a todas las áreas de nuestra vida.

Dios, no solo se interesa por nuestra vida espiritual, su interés por nosotros abarca todo nuestro ser: espíritu, alma y cuerpo.

Él anhela sanar, no solo las enfermedades que afligen nuestro cuerpo, sino también las que afligen nuestra mente y nuestras emociones porque ser sanador es parte de su naturaleza. Él es nuestro médico por excelencia.

En mis procesos de enfermedad, he aprendido algunos principios que quiero compartir contigo hoy:

  1. No temer a la enfermedad porque mientras más le temamos, más difícil se nos hará lidiar con ella.
  2. La primera persona con la que debo hablar sobre lo que siento es con Dios; la segunda, con mi médico. Dios lo ha capacitado para ayudarme.
  3. La oración es la mejor medicina para todo dolor; pero a la vez, debo seguir el tratamiento necesario.
  4. Una buena alimentación y la actividad física, siempre ayudan.
  5. Puede que Dios se glorifique al sanarme, pero también puede glorificarse en mí a través de mi proceso de enfermedad.
  6. La Palabra de Dios sirve de refrigerio en medio de la enfermedad, es medicina para el alma.

Por eso comparto contigo algunas citas que han sido aliciente para mí cuando he estado enferma. Te sugiero que las leas y las repitas cuantas veces sea necesario, hasta que se hagan VIDA en ti.

“Alaba, alma mía, al Señor; alabe todo mi ser su santo nombre. Alaba, alma mía, al Señor, y no olvides ninguno de sus beneficios. Él perdona todos tus pecados y sana todas tus dolencias”. (Salmo 103:1-3)

“Hijo(a) mío(a), atiende a mis consejos; escucha atentamente lo que digo. No pierdas de vista mis palabras; guárdalas muy dentro de tu corazón. Ellas dan vida a quienes las hallan; son la salud del cuerpo”. (Proverbios 4:20-22)

“Él fue traspasado por nuestras rebeliones, y molido por nuestras iniquidades; sobre él recayó el castigo, precio de nuestra paz, y gracias a sus heridas fuimos sanados(as)”. (Isaías 53:5)

“¿Está enfermo(a) alguno(a) de ustedes? Haga llamar a los ancianos de la iglesia para que oren por él (ella) y lo (la) unjan con aceite en el nombre del Señor. La oración de fe sanará al (ala) enfermo(a) y el Señor lo(a) levantará. Y, si ha pecado, su pecado se le perdonará”.
(Santiago 5:14-15)

“Él mismo, en su cuerpo, llevó al madero nuestros pecados, para que muramos al pecado y vivamos para la justicia. Por sus heridas ustedes han sido sanados(as)”. (1 Pedro 2:24)

“Sáname, oh, Jehová, y seré sano(a); sálvame, y seré salvo(a); porque tú eres mi alabanza”. (Jeremías 17:14)


Es mi oración que, en medio de tu reto de salud, El DIOS QUE SANA se haga real en tu vida y te inunde de paz y gozo.

Sonia Lugo Ramírez

De su misma esencia

Escritora Invitada

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Nayda Mendoza

Misionera en Argentina

Entonces dijo Dios: Hagamos a los seres humanos, a nuestra imagen, para que sean como nosotros…Así Dios creó a los seres humanos a su propia imagen; hombre y mujer los creó.

Génesis 1: 26-27

Estamos en tiempos de cambios, nuevas temporadas, nuevos descubrimientos. El significado de la palabra esencia es un conjunto de características permanentes e invariables que nos determinan, sin las cuales no seríamos lo que somos.

Nosotros, al ser creados a imagen y semejanza, somos portadores de esa esencia misma de nuestro Dios que en cada área de nuestra vida refleja procesos espirituales incluyendo nuestros procesos de aprendizaje. Claro que nuestra alma proyecta esto.

Vengo de unos años muy difíciles, en realidad han sido años muy duros de pérdidas, enfermedades, dolor, angustia y mucha frustración, además de sentimientos de desilusión con relaciones de amistad de muchos años.

Esto realmente ha hecho que me desilusione y abandone los sueños que Dios me había dado. Tantos golpes me llevaron a -simplemente- pasar cada día sin vislumbrar un futuro, era pasar el día. Es muy triste, pero ahora que lo puedo analizar, así lo he vivido.

Ahora creo que viene la parte emocionante porque el haber tenido que escribir, me ha hecho pensar y evaluar qué me ha pasado y cómo tomar nuevas decisiones. Literalmente, desde que comencé a estudiar mi maestría, ha sido un giro de timón.

Tuve muchos sueños, no sé si serán válidos y si los podré recuperar ahora o si ya Dios me encaminará hacia otro camino, por lo que se ha producido en mí.
Porque estos últimos años han sido de desierto, de molerme y poda total. Muy profundo me ha llevado el Señor a analizar y a profundizar y ser ministrada por Él, en persona.

Estuve escribiendo, pero me di cuenta al releer lo que escribí, que hacer la maestría, era un sueño que yo tenía hace muchos años. No sabía en qué la iba a hacer hasta que esta puerta fue abierta por Él.

Comencé a recuperar ya algunos de estos sueños. Las situaciones que viví me llevaron a cerrarme y a desconfiar, pero Dios siempre usa también personas que con amor nos llevan a ese camino que Él trazó para nosotros.

Una muy querida amiga fue el instrumento de Dios para aclararme y animarme por este camino a soñar con Dios nuevamente.

He vivido en la realidad, pero ahora Dios me está llevando a vivir en la verdad, en lo sobrenatural que Él diseñó para mí. ¡¡¡¡¡¡Dios me invita a regresar al plan original!!!!!!

Hagamos memoria de estos talentos y habilidades, aun de la personalidad que el Señor te dio, de esas palabras y promesas, y hasta profecías que confirmaron el Sueño de Dios para mi vida y que por los afanes, el día a día, algunas penas, las cargas, malas experiencias, los traumas, nos vamos quedando, las vamos perdiendo, vamos dejando de ser para lo que fuimos diseñadas.

Por eso es que te llama para volver a esa esencia de cómo Él hizo. Te llama a volver al Diseño Original, a esa misma esencia de sí mismo, de lo que Él pensó.


Aunque no lo pueda ver


Jezibel Quiñones Fernández

Maestra de Educación Cristiana


Hace muchos años atrás, mi mamá llegó a mi casa con unas hermosas margaritas africanas: unas color blanca, otra amarilla, otra coral y otra anaranjada.

Estaba absorta admirando su belleza. Con mucho cuidado y esmero, me di a la tarea de orientarme sobre todos sus cuidados y compré todo lo necesario para poder transplantarlas.

Escogí un lugar fuera de mi casa ubicado exactamente debajo de las escaleras, pues allí solo le daba el sol en la mañana y muy tarde, ya cuando no podían ser dañadas por el intenso calor.

Luego de haber terminado la misión, todos los días apreciaba aquel panorama de diversos colores.

Pasados algunos meses, comencé a trabajar. Muchas veces, por el ajoro de una nueva etapa de vida, se me pasaba echarles agua en la mañana por lo que poco a poco fueron muriendo.

Aquel lugar en donde estuvieron las flores se quedó por mucho tiempo vacío.

Una mañana, luego de casi un año, salía a trabajar como de costumbre y, mientras sacaba el carro, mi hija, señalando hacia el lugar que estuvo vacío por largo tiempo, exclamó fuertemente: “¡Mamá, mira, mira!”.

¡Ahí estaba mi pequeña flor anaranjada! Era una hermosa margarita africana, pero… ¡¿cómo era posible?! Inmediatamente, nos bajamos del carro para ver aquella pequeña flor de cerca.

En ese mismo instante, sentí al Espíritu de Dios dentro de mí recordarme que no importa el tiempo que pase sin ver su promesa cumplida con mis ojos porque eso no quiere decir que no se cumplirá.

Así como no había sospechado que algo se estaba gestando debajo de aquella tierra, así tampoco podía imaginar lo que en el mundo espiritual se estaba gestando a mi favor.

En Hebreos 11:3 dice: “Y nosotros creemos que Dios creó el universo con una sola orden suya. Lo que ahora vemos fue hecho de cosas que no podían verse” (NTV).

Puede ser que estemos viviendo momentos nunca antes vistos. Puede ser que tú estés viviendo momentos nunca antes experimentados, pero de algo estoy segura.

Aunque tú y yo no podamos ver en este momento la promesa de Dios en nuestra vida, no quiere decir que en el mundo espiritual no se esté creando algo hermoso que pronto saldrá a la luz. ¡Gloria a Él por Su fidelidad!

Oración

Amado Señor, te doy gracias por tu infinito amor y misericordia para con mi vida. Gracias porque, aunque dude o se me olvide tu promesa, tu Espíritu me la recuerda en mi diario vivir. No importa lo que tengas que hacer, Tú lo haces.

Gracias porque eres fiel, aunque yo no lo sea muchas veces. Gracias porque cumplirás todo lo que prometiste a mi vida.

Ayúdame cuando soy débil y se me hace difícil creer. Te lo pido en el nombre de Jesús, Amén.

Viéndonos y moviéndonos en Su diseño

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¿Pueden dos caminar juntos sin estar de acuerdo adonde van?

Amós 3: 3

Es mejor ser dos que uno, porque ambos pueden ayudarse mutuamente a lograr el éxito.

Si uno cae, el otro puede darle la mano y ayudarle; pero el que cae y está solo, ese sí que está en problemas.

Del mismo modo, si dos personas se recuestan juntas, pueden brindarse calor mutuamente; pero ¿cómo hace uno solo para entrar en calor? 

Alguien que está solo puede ser atacado y vencido, pero si son dos, se ponen de espalda con espalda y vencen; mejor todavía si son tres, porque una cuerda triple no se corta fácilmente.

Eclesiastés 4: 9-12

¿Quién habla vida a tu vida? ¿A tu vocación? ¿A tu llamado a crear?¿Quién se alegra y maravilla por los dones, los talentos, los deseos y las oportunidades que Dios te ha dado?

¿Quién puede ver la mano de Dios en ellos, aunque todavía no dibujes “muy bien”, no pintes “muy bien”, no dances “muy bien”, no toques ese instrumento “muy bien”, no escribas “muy bien”…?

¿Quién te anima a soñar los sueños que Dios te da y se atreve a soñar contigo?

¿Quién ve la imagen de Dios en ti? ¿Quién puede verte como su obra maravillosa? ¿Quién puede mirarte con amor?

Escúchalos, quédate con ellos, aprende de ellos, aprende con ellos. Inspírate e inspíralos.

Distingue la voz de Dios de los ruidos y las voces que no hablan Su Verdad y Su sabiduría.

Discierne las atmósferas de control y manipulación creadas por los hombres.

Traza una línea saludable entre todos los que no pueden ver la verdadera intención de Dios en tu vida.

Discierne la mentalidad de los que piensan que con ellos y solamente con ellos estás a salvo en lugar de con Dios y Su especial cuidado. Esa es una forma terrible de idolatría.

Cuídate de quienes intentan influir en ti con estrategias de hombres y sembrando miedo.

Quien realmente te ama, ama a Dios en ti, lo que Él ha depositado en ti, las formas como Él se manifiesta en ti y a través de ti.

Aún cuando no lo entiendan, respetan Sus caminos en ti, se sienten felices por ti, le agradecen a Dios por ti y por Sus planes para ti.

Entre quienes están posicionados en el amor y la Verdad de Dios, no existe la individualidad, el protagonismo ni la competencia.

Tampoco ven el crecimiento de otros ni el cumplimiento de las promesas de Dios en otros como una amenaza. Ellos se saben y sienten bendecidos; saben que Él quiere bendecirnos a todos, según Sus designios.

No murmuran, no critican ni juzgan malamente acerca de otros.

No andan esperando tu caída.

No hay por qué hacer en soledad este recorrido hacia tu llamado como un creativo del Reino de los Cielos. Dios nos une con propósitos, nos une en el Espíritu y en Su Verdad.

Dios está llamando a su Ejército de Escritores, está llamando a su Ejército de Artistas del Reino.

Él mismo nos infundirá nuevas porciones de Su Espíritu, nos capacitará, nos ayudará a crear según Sus diseños que son los diseños del Cielo.

Confía en Su bondad. Él tiene para ti planes de bien y no de mal.

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