GOYA

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Retrata la realidad sobre la opinión pública que ya existía para aquel tiempo en torno a la vocación de maestro.

Cuando estudiaba, en los años 90, a la Facultad de Educación, en la Universidad de Puerto Rico, se le llamaba “el Refugio”. ¡No quiero imaginarme cómo  se le llamará ahora!

Enseñar es un arte y es muy cierto que hay que amar la profesión. Lo mismo sucede con los médicos, las erfermeras; y, lamentablemente, como los maestros, los hay buenos y malos.

¡Claro, no debemos conformarnos! Así no son las cosas ni tienen que ser. Sin embargo, el tema de la educación en Puerto Rico es harina de otro costal.

Lo que deseo puntualizar es cómo, históricamente, muchas familias han desalentado a los hijos a estudiar Educación argumentando que “se morirán de hambre”.

En el fondo, muchos preferirían que sus hijos estudiaran para ser médicos, abogados, arquirectos…

Lo mismo ocurre con los artistas. Y, cuando utilizo la palabra “artista”, lo hago refiriéndome a su connotación más pura.

Si buscamos su significado en el diccionario (significados.com), un artista es:

“La persona que hace o practica arte, ya sea, por talento innato o profesionalmente.

Artista deriva del latín “ars” o “artis” que indica la capacidad para hacer algo; junto con el sufijo “ista” que indica una profesión u oficio.

Un artista puede ser referido en los cuatro siguientes contextos:

1. alguien que ejerce profesionalmente o tiene preparación académica en un área de las bellas artes como música, pintura, escultura, danza o poesía…
2. quien trabaja en el área del espectáculo
3. persona con talento para crear obras artísticas
4. persona que muestra una habilidad especial en una actividad artesanal como, por ejemplo, un chef o un orfebre”( final de la cita).

Aunque siempre ha existido un debate entre los mismos artistas sobre si un artesano es un artista o no, lo cierto es que sus obras requieren talento, destrezas, originalidad y creatividad.

Tampoco este es  el punto de este escrito.

Al artista le ha sucedido como a los maestros. Su familia suele alterarse mucho por la preocupación de “¿de qué vivirás?”.

Además, a muchos les parece que en realidad no es un oficio ni profesión lo suficientemente elegante ni prestigiosa.

Este “fenómeno” sucede en el ambiente secular, ¡imaginémoslo en el contexto de la iglesia!

A pesar de que algunas religiones, concilios y congregaciones le han abierto un poco las puertas a las artes,  lo cierto es que en la mayoría de los casos, se circunscribe a quien toca un instrumento, a quien canta, a quien danza y, tal vez, a los shofaristas.

A la iglesia todavía le falta mucho en este asunto y, mientras tanto, los pintores, los actores, los escultores, los fotografos, los escritores… siguen sentados en las bancas de las iglesias desde pequeños.

Muchos no encuentran su espacio en la que debería ser una casa en la que se les reciba con los brazos abiertos; pero no por una persona con una sonrisa dibujada y, en ocasiones, forzada exageradamente y obligada.

¿De qué vale si tan pronto entramos, tenemos que amoldarnos y limitar nuestro servicio a Dios dentro de los parámetros de los líderes o del concilio de cualquiera de las religiones y denominaciones?

He venido, muy tímidamente, escribiendo sobre este asunto.

Dios sigue levantando voces como la de Ileana Ruiz y su ministerio “Efesios Creativo”, quienes se dedican, no solo a concienciar y educar; sino a desarrollar  espacios, a preparar y capacitar, incluso, ministerialmente.

Por eso, quiero compartir las ideas sobre este aspecto del autor, artista y pastor, John  Christ Otto, quien se ha dedicado a cumplir con esta tarea a través del mundo.

En uno de sus libro, Bezalel, el autor manifiesta (según mi traducción de esta cita extensa):

“Durante muchos años, luché con mi propio llamado a ser un artista creativo.

Cuando era joven, escuché el mensaje de que ser artista podría ser la ocupación más baja que una persona podría elegir. Y debido a que trabajo con hombres y mujeres que han luchado por cumplir con su llamado, sé que mi experiencia no fue única. Quizás hayas escuchado alguna de estas frases:

1. “Mantén tu trabajo diario”.

2. “¿No has oído hablar del artista hambriento?”

3. “Pero, ¿cuándo vas a conseguir un trabajo de verdad?”

Tal vez te hayan “etiquetado”.

Algunas de las etiquetas que reciben las personas artísticas incluyen: perezoso, estúpido, soñador, imprudente, ADD / ADHD, irresponsable, crítico, egoísta.

Mientras reflexionamos sobre el poder del nombre Bezalel, la sombra de Dios, la imagen de Dios, tómese un tiempo para escribir cualquier nombre o etiqueta que los maestros, padres, pastores o compañeros de escuela le hayan puesto.

Puede que tenga que perdonar a esas personas. Una vez que haga esto, pídale a Dios que le dé el nombre que le ha dado. Como puede ver, hay mucho en este hombre Bezalel” (fin de la cita).

Si recuerdas, Bezalel, el artesano o artista, fue elegido por Dios, nada más y nada menos para que construyera el Arca del Pacto.

Mira las maravillosas palabras registradas en Éxodo 31: 1 en adelante:

“Luego el Señor le dijo a Moisés: 2 «Mira, he escogido específicamente a Bezalel, el hijo de Uri y nieto de Hur, de la tribu de Judá. 3 Lo he llenado del Espíritu de Dios y le he dado gran sabiduría, capacidad y destreza en toda clase de artes manuales y oficios. 4 Es un maestro artesano, experto en trabajar el oro, la plata y el bronce. 5 Es hábil en grabar, en incrustar piedras preciosas y en tallar madera. ¡Es un maestro en todo trabajo artístico!”

Otto desmenuza y profundiza todo lo que tiene que ver con el llamado, la unción y servicio al que fue llamado, por Dios, “este artesano”.

¿Para qué? Para la tontería “de construir, ¡no!, de crear con toda clase de arte, el lugar que cargaría la misma presencia de Dios.

Lamentable, a muchos se les hace imposible entenderlo, más allá de la cajita, del cuadrito en el que han metido a Dios.

Les es imposible ver las intenciones, las implicaciones para el Reino de los Cielos, que se deberían manifestar a través de lo “creativo”, de las artes, por mandato divino.

Peor aún, obstaculizan la obra redentora de Dios.

Son muchas las ideas que quisiera compartir, pero la que deseo enfatizar en este momento es esta:

El artista escogido por Dios ha sido lleno del Espíritu Santo para dotarlo de todo lo que necesita y, así, cumplir con la encomienda que le ha comisionado: ¡Car-gar  la Pre-sen-cia de Dios!

Tomado del libro (inédito): Escritores de Dios: Artesanos del amor, de Yazmín Díaz

Publicado por Yazmín Díaz

Editora, Autora Independiente

4 comentarios sobre “GOYA

  1. Wowwwww que poderoso!!!! Gloria a Dios!!! Gloria a Él!!!! Que honra y que privilegio es leer esto. Dios ha levantado a Yazmin Díaz, una voz que carga Su Presencia en cada letra, en cada escrito. Eres de mucha bendición Yazmin!!

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  2. Yazmín, creo que soy de las favoritas de Dios! Bueno, a juzgar por el regalo 💝 hermoso que me ha hecho con tu amistad! Que gusto es leerte siempre! Este escrito no sólo está cargado de una sensibilidad profunda y enorme verdad, sino que la publicas (o la encuentro!) justo hoy, Día del actor! Actuar es como servir a Dios: debe responder a un llamado en el corazón! Celebro contigo mis dos llamados! Y nuestra amistad que Dios planificó desde y hasta la eternidad! Te amo!

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