Dos razones para escribir y publicar urgentemente

Escúchalo en YouTube: https://youtu.be/T3Pz3rsKchI

¿Alguna vez te has preguntado cuándo debes escribir? ¿Para cuándo? ¿Es realmente tan urgente que lo haga? Son preguntas que solemos hacernos quienes hemos recibido la encomienda de escribir. Creo que para muchos la respuesta nunca llega a estar clara.

Hoy quiero compartir contigo dos razones por las que debes escribir con un gran sentido de urgencia… Pero antes de continuar, te pido que te unas y suscribas al canal y que compartas el episodio…

Fíjate, muchos solemos estar atentos al último libro de nuestros autores favoritos, conocemos a los escritores cristianos más importantes. Casi siempre son pastores, profetas, ministros de adoración, “gente importante” … Pero… ¿importante para quién? Pues para nosotros mismos que les compramos los libros.

Eso me parece muy bien; el problema está cuando nos vemos como menos importantes, lo que tristemente conlleva que consideremos la misión que Dios nos ha dado menos importante que la que les dio a dichos escritores. Sin embargo, si lo pensamos bien, ¿es realmente tu misión menos importante? ¿Acaso no se trata del mismo Dios?

Creo que el problema radica en que cuando pensamos en escribir, aunque sea un libro de tema cristiano, pensamos en nosotros. Nos decimos: “Mi libro”, “el libro que yo voy a escribir”, “el libro que Dios me mandó a escribir”, “Dios dijo que yo escribiría” … Y podríamos seguir mencionando esa extensa lista de “Yos”: yo, yo, yo y yo…

Y qué tal si le diéramos la vuelta, si miráramos el asunto desde otro punto de vista, el del Cielo. Estoy segura de que nuestra mirada cambiaría del “yo” al “Él” y al “Ellos”.

“Él”, por supuesto, se refiere a Dios; pero no en función nuestra como ya mencioné antes: “Dios me dijo que yo iba a escribir”, Él dijo que yo, yo, yo …”. No, sino en función de Él mismo. Es Su santa voluntad. Se trata de sus propósitos, de sus designios, se trata de lo que hay en su corazón, en su mente, se trata de sus planes eternos.

¡Oh!, si nos deleitáramos en sus deseos, si nos deleitáramos en Él. Si hiciéramos silencio delante de Él, si nos detuviéramos… Si nos concentráramos por un tiempo importante a considerar lo que Él está considerando. Si nos detuviéramos a degustarlo, a saborearlo, a examinarlo, a dejar que se asiente en nuestro corazón, en nuestra mente, en nuestro espíritu hasta que nos llegue la convicción serena, aunque también agresiva de la encomienda. Hasta que se forje en nosotros, así como un actor siente que se va convirtiendo en el personaje que caracterizará tan pronto va sintiendo en su cuerpo las telas de su vestuario, tan pronto se va maquillando y peinando. Asimismo, debemos ser investidos del carácter de un embajador-escritor del Reino de los Cielos. Ese carácter se forja al hacerse obediente, al saberse inmerso por voluntad divina en una misión santa, y al darse cuenta de que no se tiene otra elección, que no le han dado a elegir. ¡Ah!, y al darse cuenta de que se trata de algo urgente, en muchas ocasiones.

Se trata de un encargo como el que se le dio al ángel Gabriel de anunciarle a María que concebiría por obra y gracia del Espíritu Santo. Como el sueño que se le dio a José para que le creyera a María. Pensémoslo. Imaginémonos si Gabriel no hubiese cumplido con su encomienda, si se hubiese retrasado. ¿Qué crees que hubiese hecho el Señor? Si fuera yo, enviaría a otro. No estoy minimizando ni desvalorando ese acontecimiento y lo que implica, pero en un gran sentido es lo mismo. Quien dio la orden es la misma Persona: Dios.

¿Cuántas veces hemos dicho: “Señor, heme aquí, envíame aquí”?. Sin embargo, con esto de escribir como que le decimos: “Señor, heme aquí, pero envía a otro a escribir”. No te estoy criticando. A mí me ocurre lo mismo. No voy a negar que se requiere valentía, pero esta es una comunidad de hijos de Dios que han decidido escribir, aunque sintamos temor.

Algunos nos preguntaremos: “Pero… ¿cuál es la urgencia? Bueno, es que a veces, hay razones demás que nos obligan a escribir y publicar con urgencia, situaciones en las que no nos queda otra alternativa.

Y existen dos tipos de causas principales por las cuales podríamos vernos obligados a escribir con un gran sentido de urgencia: las naturales y las espirituales. Comencemos con las causas naturales.

Puede haber urgencia por escribir si, por ejemplo, te invitaron a participar como orador u oradora a un evento de cualquier tipo como, por ejemplo, a un congreso de esos que se celebran anualmente y que, por lo general, asistes como público. El hecho de presentarte como una autora publicada podría fortalecer tu perfil como experta en el campo y, por lo tanto, el impacto de tu participación, así como las próximas oportunidades, aparte de lo que pueda significar para ti esa oportunidad.

Por otro lado, tal vez, estás ofreciendo un curso (de forma presencial o virtual) y quieras añadirle valor con un libro o cuaderno. De hecho, es posible que sientas que al curso le falta algo para que quede completo, redondo y ese algo pudiera ser ese libro o cuaderno.

Tal vez, seas un emprendedor o emprendedora, tienes tu negocio propio y te has dado cuenta de que necesitas un tipo de cuaderno, de libro informativo o de folleto que no existe y que lo necesitas con las particularidades de tu negocio. De tenerlo, mejoraría todo el proceso de venta del producto o servicio, o mejoraría la administración de tu negocio.

En una ocasión, trabaje con un escritor que tenía su libro escrito hacia varios años, pero decidió por fin publicarlo (con todo lo que eso implica), de repente sintió la urgencia, pues varios de sus seres queridos muy cercanos murieron ese mismo año. Y esto lo hizo reflexionar. Se decía: “No quiero dejar pasar mas tiempo. No quiero morirme sin haber cumplido este sueño”.

En fin, creo que, con esos ejemplos, podemos tener la idea clara. De hecho, me encantaría que comentaras en el grupo en Facebook, que otras situaciones (en el plano natural) se te ocurren que podrían obligarnos a escribir con sentido de urgencia.

Ahora, en el plano espiritual también podemos encontrarnos con la obligación de escribir con un gran sentido de urgencia y esto podría darse de varias formas. Veamos…

No solo el Señor nos encomienda a escribirle urgentemente un mensaje a una persona o a un grupo por whatsapp, por Facebook, en un blog, etc.; sino que es común que ponga un peso por escribir sobre un tema en especifico a un grupo dado de personas, y tú sientes que es un asunto que no puede esperar.

Yo misma he sido testigo de cuando el Señor le habla a una persona a quien le había mandado escribir, la persona ha estado escribiendo, pero por alguna razón, el proyecto no se ha terminado, no se le ha dedicado el tiempo que amerita y el Señor le deja saber que ese libro tiene que salir ya. Entonces, el escritor sabe de qué Dios le está hablando y se ve en la obligación de escribir con un gran sentido de urgencia.

Y aquí es que viene el problema porque podemos escribir con urgencia, podemos terminar el libro, pero por más urgencia que haya, el proceso desde ese momento hasta la publicación de un libro conlleva tiempo porque es… eso… es un proceso que no se da de la noche a la mañana y que ni siquiera se resuelve del todo con dinero y…

Trabajando con los escritores, me he dado cuenta de que a pesar de que hay mucha información, y hasta gratuita, a la hora de la verdad, toman cursos sobre cómo escribir y publicar un libro, desconocen el proceso, lo que les genera tensión, se desesperan y no pueden colaborar efectivamente con su propio proyecto, toman decisiones equivocadas y todo, a fin de cuentas, afecta la calidad del proyecto y de su sueño. Peor aun, tienen expectativas irreales de cómo debe darse ese proceso y de cuan fácil y rápido se debe terminar porque no entienden.

Si lo comprendiéramos, tomaríamos las medidas, haríamos lo que nos toca hacer como escritores y podríamos planificar nuestros eventos, por ejemplo, con el tiempo necesario.

Un libro no se publica de la noche a la mañana, es un proceso que toma tiempo.

Pero nada de esto debe ser un misterio para el escritor. El proceso debe ser igual que cuando, por ejemplo, compramos un artículo en Amazon y, desde el momento que lo pedimos, podemos rastrear su ruta hasta que llega a la puerta de nuestra casa. Así que, si te gustaría saber qué pasa desde el momento que le entregas tu manuscrito al editor hasta la publicación en Amazon, te invito a unirte al grupo en Facebook en el que voy a explicar, desde mi experiencia como editora, este proceso en un Master Class que he titulado: “Road Map: De la escritura a la publicación de tu primer libro”. ¡Mantente atento! ¡Mantente atenta!

Mientras tanto, un buen ejercicio sería que tomaras tu libreta de apuntes y reflexionaras si debes escribir con sentido de urgencia. ¿Qué libro exactamente es el que debes escribir y publicar primero de entre todos los que sientes que quieres o debes escribir?

Luego, piensa con cuánta urgencia debes escribirlo; y, de ser muy muy urgente, preguntémonos por qué razón no lo has escrito todavía, qué te lo ha impedido. Entonces, toma una decisión: ¿Lo escribirás?

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Publicado por Yazmín Díaz

Editora, Autora Independiente

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