Aunque no lo pueda ver


Jezibel Quiñones Fernández

Maestra de Educación Cristiana


Hace muchos años atrás, mi mamá llegó a mi casa con unas hermosas margaritas africanas: unas color blanca, otra amarilla, otra coral y otra anaranjada.

Estaba absorta admirando su belleza. Con mucho cuidado y esmero, me di a la tarea de orientarme sobre todos sus cuidados y compré todo lo necesario para poder transplantarlas.

Escogí un lugar fuera de mi casa ubicado exactamente debajo de las escaleras, pues allí solo le daba el sol en la mañana y muy tarde, ya cuando no podían ser dañadas por el intenso calor.

Luego de haber terminado la misión, todos los días apreciaba aquel panorama de diversos colores.

Pasados algunos meses, comencé a trabajar. Muchas veces, por el ajoro de una nueva etapa de vida, se me pasaba echarles agua en la mañana por lo que poco a poco fueron muriendo.

Aquel lugar en donde estuvieron las flores se quedó por mucho tiempo vacío.

Una mañana, luego de casi un año, salía a trabajar como de costumbre y, mientras sacaba el carro, mi hija, señalando hacia el lugar que estuvo vacío por largo tiempo, exclamó fuertemente: “¡Mamá, mira, mira!”.

¡Ahí estaba mi pequeña flor anaranjada! Era una hermosa margarita africana, pero… ¡¿cómo era posible?! Inmediatamente, nos bajamos del carro para ver aquella pequeña flor de cerca.

En ese mismo instante, sentí al Espíritu de Dios dentro de mí recordarme que no importa el tiempo que pase sin ver su promesa cumplida con mis ojos porque eso no quiere decir que no se cumplirá.

Así como no había sospechado que algo se estaba gestando debajo de aquella tierra, así tampoco podía imaginar lo que en el mundo espiritual se estaba gestando a mi favor.

En Hebreos 11:3 dice: “Y nosotros creemos que Dios creó el universo con una sola orden suya. Lo que ahora vemos fue hecho de cosas que no podían verse” (NTV).

Puede ser que estemos viviendo momentos nunca antes vistos. Puede ser que tú estés viviendo momentos nunca antes experimentados, pero de algo estoy segura.

Aunque tú y yo no podamos ver en este momento la promesa de Dios en nuestra vida, no quiere decir que en el mundo espiritual no se esté creando algo hermoso que pronto saldrá a la luz. ¡Gloria a Él por Su fidelidad!

Oración

Amado Señor, te doy gracias por tu infinito amor y misericordia para con mi vida. Gracias porque, aunque dude o se me olvide tu promesa, tu Espíritu me la recuerda en mi diario vivir. No importa lo que tengas que hacer, Tú lo haces.

Gracias porque eres fiel, aunque yo no lo sea muchas veces. Gracias porque cumplirás todo lo que prometiste a mi vida.

Ayúdame cuando soy débil y se me hace difícil creer. Te lo pido en el nombre de Jesús, Amén.

Publicado por Yazmín Díaz

Editora, Autora Independiente

7 comentarios sobre “Aunque no lo pueda ver

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Salir /  Cambiar )

Google photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google. Salir /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Salir /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Salir /  Cambiar )

Conectando a %s

A %d blogueros les gusta esto: