SÁCALE PARTIDO A TU IRA

Escritora Invitada

Uno de los temas principales de la Biblia en general es el desarrollo de relaciones sanas. Consistentemente, vemos cómo la Biblia establece que las relaciones humanas deben caracterizarse por el amor, la confianza, el respeto mutuo, el servicio desinteresado y la honestidad.

Sin embargo, la Biblia no obvia la realidad de que los seres humanos experimentamos, por naturaleza, emociones sanas y emociones que pueden ser destructivas.

Entre todas esas emociones, una de las que se habla con bastante frecuencia es la IRA. Sin embargo, más que juzgarla, lo que hace es advertirnos sobre ella.

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En Efesios 4:26 (RV1960), dice: “Airaos, pero no pequéis; no se ponga el sol sobre vuestro enojo”. La versión Nueva Traducción Viviente (NTV) lo dice así: “No pequen al dejar que el enojo los controle, no permitan que el sol se ponga mientras siguen enojados”.

En esta cita se reconoce la ira como una emoción humana; pero a la vez, se nos llama la atención para que atendamos con diligencia el asunto que la provoca. No se trata de que no experimentemos ira o de que la suprimamos o la ocultemos.

Se trata de que, para resolver el asunto de la ira, tenemos que ser lo suficientemente honestos como para admitir lo que sentimos.

En esta porción de Efesios, este consejo se da después de que el apóstol ha dejado claro que, para hacer morir nuestra vieja naturaleza, debemos permitir que el Espíritu Santo renueve nuestros pensamientos y actitudes.

Así que es completamente normal que tú y yo experimentemos enojo e ira, pero lo que hace la diferencia entre una persona transformada por el Espíritu Santo y una que no, es la manera en que manejamos o respondemos ante esa emoción.

Manejar inadecuadamente la ira, no solo afecta nuestras relaciones, sino que también tiene serias consecuencias en nuestro organismo. He leído en diferentes artículos sobre las emociones y la salud que la ira juega un papel fundamental en los procesos de inflamación de nuestros órganos.

Además, cuando esta se vuelve crónica, corremos el riesgo de desarrollar diferentes tipos de enfermedades tales como: desequilibrio del sistema inmunológico, dolores musculares y de cabeza, aceleración de la respiración, provocando que el corazón bombee con mayor intensidad.

También, la ira aumenta el riesgo de padecer otras enfermedades, entre ellas: gastritis, colitis y dermatitis e, incluso, condiciones del cerebro.

Con toda razón, el proverbista escribió en Proverbios 19:19: “El de grande ira llevará la pena; y si usa de violencias, añadirá nuevos males”. Incluso, en Job 5:2, la Palabra es más contundente cuando dice “que al necio lo mata la ira”.

Por otro lado, en el Nuevo Testamento, el apóstol Pablo nos deja ver que la ira contenida obstaculiza nuestra oración cuando en 1 Timoteo 2:8 invita a que los hombres levanten las manos en oración, sin ira ni contienda…

La ira contenida o mal manejada es una emoción autodestructiva. Ante esa realidad, el consejo del salmista es: “Deja la ira, y desecha el enojo; no te excites de manera alguna a hacer lo malo” (Salmo 37:8).

Entonces, cabe preguntarnos: ¿Cómo puedo lograr controlar mi ira? ¿De qué manera puedo sacarle partido en lugar de que se vuelva una emoción autodestructiva?

Aprovecha la ira para el autoconocimiento

Admite con honestidad lo que estás experimentando. El autor, poeta y cuenta cuentos Scottie Waves dijo en una ocasión: “Si otro puede enojarte fácilmente, es porque estás fuera de balance contigo mismo”.

La ira no surge de la nada y rara vez es una emoción aislada, por lo tanto, es vital que estemos dispuestos a hacer un acto de introspección para evaluar con honestidad la raíz de ella.

¿Surge de un acto de injusticia o de la mentira, o es una manifestación de nuestra propia inseguridad y vulnerabilidad?

Pudiera ser también un reflejo de una autoestima baja o de nuestro orgullo quebrantado. Sea cual sea la raíz, Dios no nos juzga. Él es experto en validar nuestras emociones y sanarlas, si le damos la oportunidad.

Aprovecha la ira para fortalecerte espiritualmente

Llámala por su nombre. Acepta que, aunque es una emoción natural, la Biblia la clasifica como una “obra de la carne” y nos invita a no dejarnos gobernar por su impulso (Gálatas 5:16-23).

Ser iracundo no es una virtud. Acude a la oración como un método terapéutico y liberador de tu ira. Exprésate con honestidad delante del Señor, porque Él siempre está presto para sanar y perdonar.

Aprovecha la ira para crecer en inteligencia emocional

Toma el tiempo necesario para gestionar tu ira. Prepara una estrategia. La próxima vez que experimentes un arranque de ira:

• Evita el impulso de responder a la ligera. Sé sabio. Si es posible, aléjate y date la oportunidad de reflexionar. Prov. 12:16 (NTV) dice: “Un necio se enoja enseguida, pero la persona sabia mantiene la calma, cuando la insultan”.

• Busca en la Biblia todas las citas relacionadas con la ira y las emociones destructivas (obras de la carne).

• Busca consejo y apoyo en personas maduras y empáticas.

• Toma acción para resolver el origen de tu ira. Santiago 1:20 (NTV) dice: “El enojo humano no produce la rectitud que Dios desea”.

• PERDONA.

• Proverbios 15:1 (NTV): “La respuesta apacible desvía el enojo, pero las palabras ásperas encienden los ánimos”. Si la razón de tu ira es la acción o las palabras de otra persona, procura en el momento oportuno tener un diálogo franco y respetuoso.

• En ese diálogo, evita acusar (TÚ). Habla en primera persona (YO).

• Mantente alerta a las situaciones que te han producido ira anteriormente para que puedas actuar proactivamente y crecerte en tu reacción la próxima vez que ocurra.

• Usa estas estrategias en todas las áreas de tu vida: hogar (esposo e hijos), familia extendida, en el trabajo, en la iglesia, en la comunidad, en el diario vivir.

LA IRA BIEN GESTIONADA PUEDE TRANSFORMAR UNA RELACIÓN, CUALQUIERA QUE ESTA SEA.

“La ira es un sentimiento que hace que tu boca funcione más rápido que tu mente”.

Anónimo

“Todo lo que comienza con ira, termina en vergüenza”.

Benjamín Franklin

Publicado por Yazmín Díaz

Editora, Autora Independiente

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