Un discurso único para ti (Parte 1)


Hay un discurso único para ti y lo más increíble es que es muy posible que no te sientas así respecto a lo que has estado escibriendo o sientes que debes escribir.

Es posible que en algún momento hayas pensado: “Ay, yo no voy a escribir sobre eso, sobre ese tema se ha escrito mucho. ¿Qué más voy a decir? Yo no tengo nada nuevo que decir”.

Sin embargo, te aseguro que si Dios te ha comisionado escribir, ese mensaje es para una persona o para un grupo de personas en específico.

Y te aseguro que es para que lo compartas en un tiempo determinado por el Señor, pero más aún, ese mensaje tiene particularidades únicas. 

Aprovecho para compartir un escrito breve que trata sobre este asunto. Espero que si esta idea de que “sobre ese tema se ha escrito ya mucho” ha rondado tu cabeza, esta lectura te ayude a no permitirle que te detenga…

Una de las causas que nos paralizan a la hora de escribir es que pensamos: «¿Para qué voy a escribir si de ese tema se ha escrito tanto?”». Sin embargo, Dios tiene sus razones para querer repetirle a una persona, a una nación, a un gobernante, a cualquiera, un mensaje.

Fijémonos en las razones que tuvo Dios para repetir una vez más las profecías que le había dado a Israel, Judá y otras naciones a través del profeta Jeremías:

«El Señor le dio a Jeremías el siguiente mensaje en el cuarto año del reinado de Joacim, hijo de Josías, en Judá: 2 ‘Toma un rollo y anota todos mis mensajes contra Israel, Judá y las demás naciones. Comienza con el primer mensaje allá por los tiempos de Josías y escribe todos los mensajes, hasta llegar al tiempo presente. Quizá los habitantes de Judá se arrepientan cuando vuelvan a escuchar todas las cosas terribles que tengo pensadas para ellos. Entonces perdonaré sus pecados y maldades’ (Jeremías 36: 1-3, NTV).

Dios le ordenó a Jeremías que volviera a escribir toooodas las profecías que por tantos años les había dado a Israel, a Judá y a otras naciones porque quería: 1) que se arrepintieran de sus pecados y maldades; 2) perdonarlos; 3) y liberarlos del juicio de su furor.

¿Por qué razón específica el Señor desea que escribas sobre algún tema en particular? ¿Lo has pensado? ¿Cuál será ese objetivo o finalidad tan importante?

¿A quiénes está destinado ese mensaje? ¿Cómo podrías hacer que lo leyeran? ¿Qué efecto inmediato es el que esperas?

¿Cuán trascendental puede llegar a ser dicho mensaje en la vida de esas personas, de sus familias, de su comunidad, de su país, del mundo?

¿Qué harás? ¿Lo escribirás?

Publicado por Yazmín Díaz

Editora, Autora Independiente

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